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Sandra Sosa Fernández, por No limits: Alexandre Arrechea en Park Avenue

Alexandre Arrechea inauguró una instalación site specific a lo largo de las calles 56rd hasta la 67th en Park Avenue, Nueva York. Bajo el auspicio de la Galería Magnan Metz, el Departamento de Parques y Recreación de la ciudad de Nueva York y el Fondo para Park Avenue, diez esculturas de acero inoxidable y con una altura de entre cuatro metros y medio y seis metros, pueden ser vistas desde el 1 de marzo al 9 de junio de 2013.1 Proyecto público de dimensión trasnacional por el alcance político, económico y cultural de esta global city, fue el resultado de casi dos años de trabajo intenso. Dibujos, acuarelas y maquetas, fueron el punto de partida desde el cual A. A., con la ayuda del Autocad y un equipo de especialistas, logró materializar estas piezas. Su utopía se convirtió en realidad, y el Upper East Side de Manhattan acoge hoy No limits como parte de su paisaje citadino.

Diez landmarks que reconfiguran, y por tanto, reinterpretan, algunos de los iconos arquitectónicos de Nueva York, muestran el principio de “arquitectura elástica” que el artista abordó en A room for all (Décima Bienal de La Habana, 2009).2 Una habitación que cambiaba, se expandía o contraía, al compás del conocido como Dow Jones Industrial Average; el índice más importante de Wall Street, que refleja el comportamiento del precio de las acciones de las treinta compañías más importantes y representativas de los Estados Unidos.3A room for all proveía la movilidad abstracta, efímera, asequible en datos numéricos de una ciudad postindustrial e internauta. O sea, trabajaba con las secuelas de una información pública, (i)rreal, inasible e inmaterial, y por lo mismo, era incapaz de dibujar formas específicas de ese desgaste, esa adaptación y regeneración de la historia. Su forma, si acaso, era la complejidad zigzagueante e ininteligible para el espectador común de fluctuaciones matemáticas infinitas.