Inspirado en su filme Habana selfies (2019), el realizador cubano Arturo Santana nos ha entregado un retrato de rostros que opinan sobre su experiencia personal ante la actual pandemia. El hecho de que la primera entrega de la miniserie documental Selfies. Rostros en la pandemia, producida por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) nos haya presentado la historia personal del profesor y crítico de cine Joel del Río, nos acerca más a un virus que parecía lejano y, sin embargo, podía (puede) tocarle a cualquiera.

 

Joel se encontraba impartiendo docencia en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) donde se generaron algunos casos reales (incluidos él) y otros sospechosos. De templo del cine, alejado de la ciudad y en medio de aquel reposado paraje, la escuela pasó a ser un centro en aislamiento.

Su historia es la de un sobreviviente. “Tengo mucha más gente que me quiere, de la que yo suponía”, dice mientras una lágrima corre por su cara. Cuenta con dolor las veces que vio un carro partir con el cuerpo de alguien a quien su familia no volvió a ver.

Esta es la historia de una persona cercana, a quien leemos en varios espacios (Cubacine, La Jiribilla, Juventud Rebelde y otros) y a quien vemos comentar sobre filmes (Noticiero Cultural). Nosotros —simples mortales como él— sentimos una noble envidia ante el hombre que ha visto tantos filmes y ha leído tanto.

Quizás esa ha sido otra de las cuestiones por las cuales su historia ha emocionado a tantos, porque se trata de alguien que siempre vemos frente a cámaras o lo imaginamos escribiendo artículos o impartiendo clases en la FAMCA (Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual) o la EICTV. Y resulta que ha sido uno de los números ofrecidos cada mañana en una conferencia que se ha vuelto habitual. Así sobreviviente logra traspasar la noción estadística y relatar sus vivencias; las experiencias que un ser humano puede extraer de uno de los momentos más complejos de su vida, el instante en que la misma estuvo en peligro: “Aprendes que estás de paso y que el tiempo es invaluable (…), que el tiempo tiene un valor extraordinario y que tienes que aprovecharlo”.

 

Confiesa que cuando esto termine seguirá viviendo, simplemente eso, pero con “otro sentido de las cosas, aprovechando el tiempo. Sabiendo que ese tiempo que tienes es finito y que de pronto se puede ir un día y se te quedaron mil cosas que decir, mil cosas que hacer. (…) Te vuelves más consciente de tu propia existencia y de lo que significa perderla, no en el sentido de la muerte, sino a todo lo que le dedicamos tiempo que no deberíamos dedicarle”.

Como el estribillo de una canción que se ha vuelto himno, Joel se siente “como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie”.

Después de esta primera parte de la miniserie, a través del perfil de Facebook del ICAIC podremos seguir las historias de diferentes personas y sus experiencias derivadas de este tiempo convulso, donde nos hemos vuelto más humanos, más sencillos, porque la sencillez no es un pecado.

Sobre su motivación para la realización de este material, Santana explicó: “Decidí encontrar esos mismos rostros en medio de la pandemia. Rostros de personajes comunes que abarcaran desde intelectuales hasta personas de la cotidianidad que también habían sido observadas por la muerte”.[1]

El selfie de Joel dio inicio a este proyecto el pasado lunes 15 de junio, y a partir de ese momento se transmiten cada miércoles, viernes y domingo a través de estos canales y otros, pues la historia del barrendero Jaime Añiz, formará parte hoy del programa Mesa Redonda, donde Alpidio Alonso realizará una intervención acerca de las acciones desarrolladas por las instituciones culturales. Esta es una prueba del quehacer del ICAIC y de sus realizadores para desde el audiovisual relatar las vivencias de las personas ante esta pandemia.