Con la intención de esclarecer algunos de los principales puntos de giro que en su organización presenta la Oncena Bienal de La Habana, Artecubano ha entrevistado a Rubén del Valle Lantarón, presidente del evento. En los próximos números daremos continuidad a esta entrevista.
La Cabaña: sede de la exposición más grande de arte cubano
En esta oportunidad, la Oncena Bienal de La Habana, ajustándose al tema y a la naturaleza de los proyectos presentados, propone dispersar la muestra principal, concentrada desde la cuarta edición en el Complejo Morro-Cabaña, por toda la ciudad. ¿Cuáles han sido los móviles que condujeron al equipo de curadores del Centro Wifredo Lam a tomar esta decisión? Desde esta perspectiva, ¿cómo se integrará La Cabaña a ese entramado de exposiciones?
Desde la pasada edición de la Bienal, el equipo de curadores (que son los especialistas del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam) y la dirección del evento se habían planteado la posibilidad de cambiar la sede central, pues La Cabaña ya no cubría sus expectativas.
Como todos conocen, La Cabaña fue la sede principal de la Bienal durante las últimas seis ediciones. Especialmente a partir de la Quinta Bienal el uso de estos nuevos espacios reconfiguró de manera esencial la puesta en escena del evento y ofreció una perspectiva excepcional para la lectura de las obras de manera individual y, a su vez, para la mejor comprensión de las diferentes líneas discursivas del ensayo general. También la morfología de una parte considerable de las piezas que se escogieron en aquellos momentos, mayoritariamente instalaciones, favoreció y privilegió el uso de estos espacios.