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Piel de supervivientes: Koen Suidgeest y Leysis Quesada en Noviembre Fotográfico

Maikel José Rodríguez Calviño

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Los medios de comunicación imponen constantemente patrones de belleza femeninos ideados, naturalizados, replicados y legitimados para satisfacer los anhelos, deseos, fantasías y libidos de la heterosexualidad normativa. Una y otra vez la mujer es mostrada y mediatizada en poses hipersexuadas, edulcoradas, estereotipadas, en las que la madurez, la enfermedad, el envejecimiento y la muerte hayan poca o ninguna cabida.

Los mass media priorizan la eterna juventud, la carne sana y rozagante, las pieles perfectas y tonificadas, los cuerpos ideales con medidas inalcanzables para la mayoría de los mortales. Tomemos como referencia a la popular Barbie, cuyas dimensiones corporales superan las de cualquier top model a nivel mundial y constituye un modelo a imitar para millones de niñas que juegan con ella todos los días.

La historia del arte no escapa a este statu quo; antes bien, lo reproduce y perpetúa. Si efectuamos una mirada holística a la producción simbólica occidental comprobaremos que, a lo largo de los siglos, escasean imágenes de lo femenino asociadas con la madurez corporal y el envejecimiento. Uno de los escasos ejemplos lo constituye un busto de Helena de Troya (conocido popularmente como Busto de vieja) realizado por Camille Claudel en fecha imprecisa. La genial escultora francesa (a quien actualmente se le atribuye gran parte de la obra realizada por su amante, el reconocido Auguste Rodin) escogió para representar a la mujer más hermosa del mundo, según la mitología griega, una modelo anciana cuyas augustas facciones exhiben sin reproches el inevitable paso del tiempo. Otro tanto ocurre con el tratamiento simbólico de la enfermedad, asociada, mediante obras de carácter alegórico y moralizante, con la decadencia física, las nefastas consecuencias del pecado y la renuncia a los placeres mundanos.

Por tal motivo llamó mi atención la muestra bipersonal protagonizada por la cubana Leysis Quesada y el holandés Koen Suidgeest que, bajo el título Alas por la vida, fue reinaugurada recientemente en locaciones del Hospital Clínico Quirúrgico Comandante Manuel Fajardo.[1] Ambos artistas han desarrollado de manera independiente ensayos fotográficos sobre las consecuencias del cáncer de mama en las mujeres que lo padecen. Curada por Claudia Arcos, especialista de la Fototeca de Cuba, la muestra entremezcló en el mismo tiempo y lugar ambas poéticas mediante retratos en estudio e instantáneas documentales.

Las piezas de Suidgeest dan continuidad a la serie Costuras a flor de piel, exhibida en España en 2015, y están protagonizadas por mujeres sometidas a mastectomías de diverso tipo o enfrentadas de forma voluntaria al lente en un acto solidario con amigas y parientes. El artista las muestra erguidas, desafiantes, hermosas. Algunas ríen, otras se quitan la ropa o interpelan a la cámara. Muchas son dignas supervivientes de un doloroso proceso que repercute en sus víctimas desde lo físico y lo simbólico, y exhiben, a manera de trofeos, las cicatrices de la batalla contra la Muerte. No hay espacio aquí para el regodeo patético, morboso o escatológico. Estas mujeres se muestran y son mostradas con total naturalidad, conscientes de representar una visión otra de lo femenino. A fin de cuentas, la categoría Mujer es, como ya hemos visto, un estereotipo de basamento patriarcal. Las mujeres son diversas; los hombres, también, y eso Suidgeest lo refleja en con claridad en esta serie.

Del otro lado encontramos el ensayo fotográfico Vida, de Leisys Quesada, quien retrata en espacios privados a mujeres con cáncer. El traumático diagnóstico, los preparativos y artefactos para enfrentar las transformaciones físicas derivadas de los tratamientos médicos (pelucas, medias, guantes, prótesis de mamas), la relación con la familia, el refugio en lo religioso, y la construcción de un nuevo proyecto de vida cuentan entre los temas representados por Quesada con prestancia técnica y un trabajo con la luz que, en mi opinión, nos remite a la luminosidad propia del barroco neerlandés.


Koen Suidgeest y Leysis Quesada. De la serie Retos (2018)
 

Tanto ella como Suidgeest transmiten un mensaje esperanzador, centrado en la resistencia y la superación, en la solidaridad y la comprensión del otro. Este espíritu de cooperación se manifiesta con particularidad en varias piezas realizadas al unísono, reunidas bajo el título Retos e igualmente incluidas en la propuesta. Ambos aportan a dicha serie elementos distintivos de sus respectivas poéticas: de un lado, los retratos de mujeres propios de Suidgeest; del otro, el tratamiento del color y los entornos arquitectónicos usualmente abordados por Quesada. Ambos “ingredientes” conviven de manera delicada y armoniosa, devolviendo instantáneas de evidente autoría compartida.       

¿Qué vínculos establece Alas por la vida con cuestiones relacionadas a las construcciones de género? Más de los que pudieran imaginarse. Es común

que las mujeres sobrevivientes al cáncer de mama, en particular aquellas que han sufrido mastectomías radicales en uno o ambos senos, cuestionen aspectos de su identidad. Ante la mutilación quirúrgica, muchas se consideran menos mujer, pues la cultura les ha enseñado que su condición genérica radica en el cuerpo, cuando, en realidad, habita en su subjetividad. “Una no nace mujer; una llega a serlo”, aclaraba Simone de Beauvior, indicando así que la identidad de género no depende del sexo biológico, sino que es construida desde la cultura. Por tal motivo, Suidgeest nos muestra a estas supervivientes plenas, conscientes y orgullosas de su cuerpo lacerado, que asumen otros rostros de la femineidad más allá de estereotipos mercantiles y huellas epidérmicas. Leysis las capta en su medio familiar, íntimo, o en espacios hospitalarios donde posiblemente hayan sido diagnosticadas, atendidas y operadas, y devela esas maneras, tan personales como políticas, de enfrentar circunstancias que, por lo general, tienen la habilidad de trastocar la existencia.


Koen Suidgeest y Leysis Quesada. De la serie Retos (2018) 
 

Así, Alas por la vida y De ritos y otras historias guardan varios puntos de contacto asociados con los ya referidos procesos de construcción identitaria, pues ambas parten del cuerpo trasmutado, de esas obligatorias metamorfosis físicas y simbólicas que imponen la supervivencia o la sincera búsqueda del Yo.

Nota:
[1] La muestra fue inaugurada originalmente en la Galería Fresa y Chocolate el pasado 18 de octubre, con motivo del Día Internacional del Cáncer de Mama, pero debió clausurarse debido a remodelaciones en el Complejo Cultural.
(Tomado de La Jiribilla)
 

Escritor y crítico de arte cubano. Sancti Spíritus. Licenciado en Historia del Arte en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Especialista en arte cubano de carácter religioso y alegórico. Especialista en la obra de José Nicolás de Escalera y Domínguez. Obtuvo el Premio La Edad de Oro 2011, por el libro de cuentos Puertas de papel, Gente Nueva, 2012. Mención en el Premio Calendario 2016 en Literatura para niños y jóvenes por su novela Cerezas al óleo. Premio Calendario 2017 en Literatura para niños y jóvenes por el libro de cuentos La isla iluminada. Autor de la novela Los enigmas de la Rosa de Marfil, Gente Nueva, 2014; y del libro de cuentos Fantasmacromía, Ediciones La Luz, 2016