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La hora cubana de Sislej Xhafa

Virginia Alberdi Benítez

#Cuba #CubaEsCultura #CNAP #ArteCubanoContemporaneo #MNBA

Con el despliegue entre octubre y diciembre de la exposición Rosa azul en el Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes, los cubanos tienen la oportunidad de apreciar una de las poéticas más interesantes y cuestionadoras del panorama artístico internacional, la del creador kosovar Sislej Xhafa.

Si bien el tema de las migraciones y las identidades ha ocupado la agenda de muchos artistas en las últimas décadas, debido a la agudización de conflictos bélicos, los desplazamientos humanos y los efectos de la  globalización, pocos como Xhafa lo han asumido con tanta responsabilidad, imaginación y conocimiento de causa.

Nacido en 1970 en Peja, localidad de la actual República de Kosovo en los años en que ese territorio pertenecía a la federación yugoslava, Xhafa vio en su juventud cómo su país de origen fue escenario de una confrontación que desde el plano interno pasó a ser manipulada por los intereses geopolíticos de Estados Unidos y sus aliados en la Otan.

Estudió en la Academia de Bellas Artes de Florencia y luego se trasladó a Estados Unidos, donde radica.
Eso lo reveló de una manera muy particular cuando en la 47 Bienal de Venecia, en pleno apogeo de la guerra de los Balcanes, ejecutó una performance titulada Pabellón clandestino de Albania.

Entre los hitos más significativos de su trayectoria se hallan el proyecto de arte público Neons (Ginebra, 2009), y las exposiciones personales Tercera habitación (Viena, 2008), Unplugged (Estambul, 2012), Barka y Benvenuto (Museo Maxxi,  Roma, 2015 y 2017), y Te amo sin conocerte (Prístina, 2018).

A la Bienal de Venecia del año pasado volvió con una instalación que estremeció al público, Lost and found, en la que configuró una caseta como las que prestan ese tipo de servicio en terminales de viajeros, con los nombres de las 1 667 personas desaparecidas en la guerra de Kosovo y un teléfono incomunicado.

Aunque las actuales realizaciones de Bellas Artes se presentan a manera de retrospectiva, Xhafa recicló obras pasadas y concibió otras especialmente para esta estación cubana.

Es en definitiva una estrategia, definida por  el director del MNBA y curador de la exposición, Jorge Fernández Torres, como una relectura de sus piezas históricas a partir de su inserción en una nueva realidad.

Así lo advertimos en la  bicicleta que soporta en el volante un viejo aire acondicionado (Monumento al deseo), en el corazón que late gigantesco desde las ruinas de un colchón desvencijado (versión criolla de su Landscape L, del 2013), y en el símbolo del ying y el yang armado con carcasas de viejos teléfonos celulares.

Una obra que invita a la meditación, Sunshine (2015), cuelga de lo alto de la escalera principal del recinto: un arado orlado de luminarias; la tierra y el cielo, la tradición y  el devenir. Debajo de esa instalación aconteció una acción plástica sonora a la que nadie permaneció indiferente el día de la inauguración. La orquesta de cuerdas Solistas de La Habana, bajo la dirección de Iván Valiente, interpretó Adagio, de Samuel Barber.

Sislej Xhafa cree, pese a todo, en la utopía. No  precisa dónde hallarla, pero al menos lo intenta desde un  arte conceptualmente propositivo y al mismo tiempo preñado de resonancias líricas.

Virginia Alberdi

(La Habana 1947). Escritora, ensayista, promotora cultural, curadora y crítico de arte. Se ha desempeñado durante más de veinte años como Especialista del Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP). Ha sido curadora de numerosas exposiciones.