Taller de López Oliva

(…) Los caminos del arte para López Oliva no son directos, sino oblicuos como corresponde a una visión que se ha ido formando como parte de su comprensión de la propia historia del arte. El pintor opta por proponer metáforas que exigen al espectador involucrarse como lo haría en la platea de un teatro. Porque las tramas teatrales y rituales de la pintura de López Oliva, plasmadas con cierto regusto neobarroco en la mirada, trascienden las interpretaciones lineales.

El uso recurrente de las máscaras no debe ser obstáculo para la contemplación. Por el contrario, detrás de ellas palpita, desnuda, el alma humana, sus grandezas y miserias, sus altibajos. Recuerdan y confirman, en todo caso, la carnavalización, según la teoría de Mijail Bajtin, como procedimiento para develar esencias. (…) Es que, más allá o más acá de los códigos y el reto que se nos impone para descifrarlos, la pintura de López Oliva es esencialmente ética. (Texto: Virginia Alberdi)

Ubicación: Leonor Pérez (antes Paula) No. 202, esquina a calle Habana, Barrio de San Isidro, La Habana Vieja